miércoles, 2 de febrero de 2011

Un pueblo pequeño.

El socialismo se divide en dos, en los de pueblos y en los de ciudades grandes. Gracias a Dios, pertenezco al primer grupo. No digo que no me gustaría pertenecer a los del primero, pero en mi opinión, uno puede vivir con mayor libertad en pueblos, aunque también tiene sus negativas.
Los que pertenecemos al primer grupo somos los que conocemos a todos los habitantes del pueblo; desde el más popular, al más marginado social. Somos los típicos que no tenemos miedo a ridiculizarnos, después de todo, si hacés más ridiculeces, te aman más. Somos todos parecidos, pero ninguno es igual al otro. Hay más opuestos que parecidos. No importa, para los de ciudades grandes somos TODOS iguales. Lo bueno de pertenecer a este grupo es que creces en una sociedad pequeña, pero en grupos de mayores personas que los habituales de la capital. Podés ser querido por más personas, porque tu amigo puede conocer a un amigo, que ese amigo conoce a otro, y por lo menos ese otro que ni lo conocés, conoce tu nombre. Pasás desde la escuela clase baja a la de clase alta, y la mayoría te conoce, aunque seás de la escuela clase media. Es así, pueblo pequeño, socialismo grande. Pero también tiene sus lados malos, como todo lo tiene. Acá no tenés shopping (debilidad de toda mujer adolescente), a menos que ir de compras le tomés ir por las pocas vidrieras de la ciudad, incluyendo que la mayoría son de bolivianos o chinos. ¿Farmacity? ¿Carrefur? ¿Waltmar? Palabras desconocidas visualmente por cualquier individuo en esta ciudad. Y bueno, es así.

Los que pertenecen al segundo grupo, los de la gran ciudad, son los típicos a la moda que tienen que causar una buena impresión, en un grupo de personas iguales a ellas, sin variación de razas, economía o creencias. Allá tenés al emo, al flogger, al rocho, a cualquier tipo de personas. ¿Tanto urbanismo causa tanta discriminación? Se sienten en discriminación constante, por lo que deben estar en su grupo de igualitarios que solo tienen en común la apariencia y no la personalidad. Y bueno, el Argentino es así. Obvio que tienen los mejores shoppings y todos los conciertos de artistas internacionales, pero, a pesar de todo ello, prefiero un pueblo. 

Sofía, 14 años. Córdoba, Argentina

Bienvenidos

Bienvenidos sean mis queridos lectores a mi blog. Sepan que en este espacio van a encontrar la vida típica de una adolescente común y corriente, pero a la vez des-común e in-corriente. Todos somos iguales, pero a la vez distintos. Es por eso que me encuentro acá, para demostrar al mundo que soy como ellos, pero a la vez no. Disfruten de las entradas que vendrán en adelante y sus comentarios son bienvenidos. Besos a todos. 



Sofía.